lunes, 15 de agosto de 2011

[Crónica] Sonorama 2.011 (parte II)

Llegaba el turno del sábado y tocaba arriesgarse a la lipotimia para ver a Dinero al mediodía en el escenario del pueblo. No exagero si digo que era uno de los grupos que más ganas tenía de ver, unos auténticos cracks que trasladaron por un rato el escenario principal a la Plaza del Trigo con las canciones de su imprescindible disco debut. Anteriormente a ellos Hola A Todo El Mundo se marcó un concierto divertidísimo. 


Tras ellos, con el calor, las primeras cervezas y la resaca acumulada de días anteriores lo que el cuerpo pedía era piscina, donde pudimos ver en directo a Campingas (que me hizo mucha gracia cuando dedicaron una de sus canciones a "los que se están meando ahora mismo en la piscina") y Little Indian Rabbits. Posteriormente los DJs y, posiblemente, los "zumos" de la tierra llevaron la locura a la piscina con una auténtica fiesta/pista de baile improvisada, salpicones, bombas, cánticos y ganas de divertirse, sobre todo muchísimas ganas de divertirse.

Así las cosas decidimos saltarnos a Xoel López (¡Que vuelva Deluxe!) y La Orquesta Poligenora para llegar cuando La Habitación Roja a las 21:45. Íbamos por el lateral del recinto mientras sonaba la primera canción, "espero que la siguiente no sea Scandinavia" recé, ya que es mi favorita, pero la Ley de Murphy volvió a cumplirse. El siguiente concierto fue de Dos Bandas y Un Destino, geniales, da igual que conozcas las canciones o no, no podrás para de bailar con su country, surf, rock... Posteriormente Supersubmarina, que va a parecer que les tengo manía pero no acaban de engancharme en directo, disfruto porque me gustan mucho sus canciones pero les falta un punto.

A partir de ahí vinieron dos de las pocas bandas internacionales, « rinôçérôse » y Shout Out Louds como previa a El Columpio Asesino, otro de los platos fuertes, tremendísimo concierto que dejó uno de los grandes momentos del festival durante su cierre con Toro, brutal, apoteósico.


Extasiado tras el Columpio Asesino, ligeramente perjudicado por el alcohol, cansado tras un largo día y viendo que me costaba diferenciar las canciones de El Guincho llegó el momento de poner cierre al sábado, no sin rabia de que haya sido imposible ver a Nadadora, Ultimos Bañistas y Lüger.

Pero todavía quedaba la última jornada, el domingo, que además debía rivalizar con el enésimo Madrid-Barça. Mi sensación fue Sonorama 1 - Fútbol 0, aunque he de reconocer que yo vi la primera parte (y así de paso me perdía a La Bien Querida que no me va mucho) e hice acto de presencia durante Teenage Fanclub, a los que solo había oído por su último disco y por las canciones de los Vértigo. "Un grupo de los que hay que ver alguna vez en directo" o "los que inventaron el power pop" eran los argumentos a su favor que recibía entre canción y canción. Realmente buenos, con momentos instrumentales tremendamente absorventes, ¿Por qué he tardado tanto en prestarles atención? ¿Por qué?

Tras ellos, Cycle levantaba al personal con su electrónica para dar paso a Amaral en el cierre de festival, con bastante retraso, por cierto, algo habitual durante todo el festival. No me pegaba Amaral en este festival, y menos como cierre, pero no me quejaré mucho ya que me parecen unos currantes de la música como los que más, gente humilde, Eva es un encanto y además tengo su "Estrella de Mar" en mi estantería, disco que ya les había visto defender con acierto en directo. Su dedicatoria al Papa me hizo absolverlos definitivamente. Y su Revolución puso punto y final, en lo que a conciertos se refiere, al Sonorama 2.011. A partir de ahí los bares del pueblo, el camping e incluso la parte trasera de un camión se convirtieron en lugares perfectos para poner el broche final a un festival imprescindible.

¡ Muchas gracias Sonorama! ¡Nos vemos en 2.012!

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